13 mayo, 2016

Vecinos y Adega denuncian la poda de dos olivos centenarios en Ponte Ledesma

Los árboles se plantaron hace casi 300 años al finalizar la construcción de la capilla


La asociación de vecinos de Ponte Ledesma y el colectivo Adega se hacen eco de la poda de dos olivos centenarios plantados en el atrio de la iglesia, ya que la intervención dejó a uno de los árboles solo con el tronco y al otro le falta media copa.
Los dos olivos se plantaron en 1735, hace casi 300 años, para conmemorar el remate de la construcción de la capilla. Al parecer, fueron un regalo de los comerciantes de aceite que venían desde Ourense a Santiago por la ruta de los arrieros para vender su mercancía en la capital gallega. Los olivos son de una raza autóctona, la Raza Brava Galega, que estuvo al borde de la extinción. De ahí que la poda causase un gran revuelo entre los vecinos, y máxime entre los más mayores de la parroquia.
El incidente se produjo a finales de marzo. Un vecino que lleva seis años en la parroquia se dirigió al Concello para solicitar la poda de los dos árboles, según relatan desde la asociación vecinal, debido a que la sombra que producían estaba afectando a su cosecha de maíz, "cosa curiosa porque durante generaciones la familia de su esposa recogió abundantes cosechas en esa finca", indican desde el colectivo vecinal. Parece ser que desde el Concello de Boqueixón se le indicó que se iba a tardar en atender su petición, por lo que podía ir podando el propio vecino.
Pues bien, el 21 de marzo y armado con una motosierra este hombre se puso a cortar "ramas de medio metro de diámetro", tras asegurarle a los que intentaban detenerle que tenía permiso del gobierno. "De nada sirvió que intentásemos convencerlo de la atrocidad que cometía. Nos insultó, se rió del dolor de los vecinos más mayores al ver lo que estaba haciendo", indican desde la asociación, que optó por contactar con el Concello para pedirle que aplicase una pasta cicatrizante en los cortes para que no entrase ningún hongo en la madera que pudiese afectar a la salud del árbol.
Pero desde el concello se limitaron a enviarle al jardinero, por la aplicación Whats App, fotos de cómo había quedado el olivo tras la poda. El jardinero recomendó homogeneizarla, de forma que se envió a un operario, "que lo mismo te poda un árbol que te hace un muro", indica el colectivo vecinal, y que terminó la poda siguiendo su propio criterio, de forma que quedó únicamente el tronco.
En ese instante, dos miembros de la asociación vecinal y un vecino increparon al operario, pero la concejala de Innovación, Ana Seijo Mosquera, recalcó que "era más importante el maíz del vecino que los olivos, y que había que podar también el otro olivo porque tenía musgo". Ante esta situación, la asociación celebró un encuentro y consiguió que el segundo olivo quedase podado tal y como lo había dejado el vecino, afectando a parte de su copa. Eso sí, el Concello colocó en el tablón de la iglesia una copia del artículo 592 del Código Civil, que permite pedir la poda de ramas de árboles que entren en su finca.
Los vecinos lamentan que no se hubiese consultado a toda la parroquia para hacer estas podas, y recuerdan que ya hubo un intento fallido de incluir los dos olivos en el Catálogo de Árbores Senlleiras. La Xunta decidió no incorporarlas a este documento porque no daban la talla.
Fuente:farodevigo.es


 

1 comentario :

Javier García dijo...

esto es típico de España, cargarnos nuestro patrimonio cultural. Para luego que los italianos nos lo vendan www.aceitecsb.es