08 enero, 2016

Sólo once céntimos de diferencia entre aceites extras y lampantes

Preocupación en el sector ya que estas cotizaciones no retribuyen el esfuerzo y los costes por obtener un producto de primera 

El empeño de los olivareros por obtener un aceite de oliva de la mejor calidad es mucho más que una apuesta por abrir nuevos mercados y captar nuevos consumidores. Es, fundamentalmente, el camino para obtener mayores rentabilidades. El gran argumento para cobrar algo más por un producto de primera y que también cuesta más fabricarlo. Pero, desgraciadamente, una cosa es la teoría y otra, la práctica. Al menos en estos momentos. No hay más que echar un vistazo al Pool Red. Según este sistema, que muestra la evolución de los precios en función de las operaciones que se cierran cada día, los vírgenes extras se estaban cotizando ayer en origen a 3,186 euros el kilogramo, mientras que los lampantes se estaban facturando en las almazaras y cooperativas a 3,075 euros. Es decir, once céntimos escasos de diferencia entre lo mejor y los 'menos mejor'. Una cantidad pequeña, demasiado pequeña, para quienes han hecho bandera de la excelencia con la noble intención de que el trabajo y el esfuerzo de los aceituneros estuviera mejor retribuido.
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