17 octubre, 2014

Jaén suma ya casi ochenta empresas que exportan aceite de oliva de forma regular

A pesar de ello, según los últimos datos de Extenda, más del 85% del producto vendido de España tiene como destino Italia (a granel) 

Con un mercado nacional donde se tocó techo hace ya unos cuantos años, mirar al extranjero se ha convertido en una necesidad para el tejido productivo de Jaén. También del sector olivarero. Ahora bien, una cosa es vender algo de vez en cuando y otra bien distinta hacerlo con regularidad. Algo más que una sutil diferencia ya que lo segundo requiere de estructura, profesionales y sobre todo, cualificación. Según las estadísticas de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda), ahora mismo 77 aceiteras jienenses exportan de forma habitual, una cifra que no ha parado de crecer de un tiempo a esta parte. El año pasado, por ejemplo, lo hicieron 69 y el anterior, 62. Y es que ahí fuera queda mucho camino por recorrer para el aceite de oliva, que no alcanza ni el cuatro por ciento del consumo mundial de grasas vegetales. A ello se suma una demanda creciente en un contexto, eso sí, de mucha competitividad porque cada vez hay más países productores y porque, además, la mayoría de ellos están apostando por la calidad conscientes de los valores añadidos que aportan los extras y delicatessen.
En el periodo comprendido entre enero y julio, según Extenda, se contabilizan 148 empresas oleícolas radicadas en Jaén que habían formalizado alguna operación internacional. La facturación global asciende a los 182,8 millones de euros, un montante bastante superior a los 114,3 millones de todo 2013. Dos pasos adelante. Ahora bien, donde no se aprecia ningún cambio importante es en el destino de ese 'oro líquido' que generan los sesenta millones de olivos plantados en Jaén. Italia acapara el 85,4% de la cuota. Con el agravante, además, de que casi todo se despacha a granel. En segunda posición aparece Francia (2,6%). Después Suiza (1,6%), Japón (1,5%), Estados Unidos (1,5), Portugal (1,4%) y China (1,0%). El resto, donde figuran potencias económicas como Alemania, ya aparecen con porcentajes insignificantes. Inferiores al uno por ciento. La 'sutil' diferencia es que este quince por ciento que no se envía a Italia sí que se vende embotellado y con mayores márgenes comerciales.
Récord de comercialización 
Y es que la última campaña, la que finalizó el pasado día 30, ha sido realmente excepcional. Las cifras de comercialización, sumando lo vendido dentro y fuera de España, nos sitúan ante magnitudes récord, sin precedentes. Las almazaras españolas han despachado -sin contabilizar agosto- un total de 1.515.700 toneladas, lo que supone un incremento superior al cuarenta y ocho por ciento respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Lo dicho, excelente. Y más si tenemos en cuenta que en los cinco últimos meses se ha superado ese umbral de 2,20-2,40 euros por kilogramo que marca la rentabilidad para la generalidad de las plantaciones oleícolas jienenses. Esta vez las cuentas sí saldrán. Los precios de liquidación -sin contar los 420 millones de euros de subvenciones comunitarias- garantizan la viabilidad del cultivo.
Nada que ver con el escenario de incertidumbre de los próximos meses. La mayoría de las organizaciones agrarias coinciden en que las previsiones para la próxima cosecha son malas. Que se llegará a duras penas a las 200.000 toneladas en Jaén. Nada que ver con la plusmarca de 740.000 toneladas de la anterior. Una rebaja más que sustancial, motivada por una floración atípica que tendrá una incidencia muy negativa en la demanda de mano de obra y en la oferta de jornales. No hay aceituna, no hay trabajo. La economía se resentirá. Exactamente igual que hace treinta o cuarenta años. La vida sigue igual. La petición de la reducción del número de peonadas para acceder al subsidio agrario es un clamor.
Todo esto sucederá. Pero quedémonos con los 1,5 millones de toneladas referidos anteriormente. Esta cantidad se conforma a partir de dos grandes variables. El aceite de oliva que sale fuera de España y el que se queda dentro. Vayamos con lo primero. Este es el quid de la cuestión. La clave del éxito. Las exportaciones han crecido la friolera de un ochenta y dos por ciento -siempre hablando el términos interanuales-, hasta superar ya la barrera psicológica del millón de toneladas. Estamos, exactamente, en 1.017.200. Nunca antes se había llegado hasta tan alto. Y todavía queda por contabilizar este mes, lo que nos sitúa muy cercanos al 1.100.000 toneladas cuando se eche el telón.
Cautela
También está yendo bien 'la cosa' en lo relativo al consumo interno, aunque aquí conviene ser muy cautelosos. Es cierto que en los once primeros meses se ha producido una subida de la demanda superior al siete por ciento, pero también es igual de cierto que desde mayo hasta ahora se concatena bajada tras bajada si cotejamos los mismos meses de 2014 y de 2013. ¿Qué ha sucedido? Pues que la evaluación del producto en origen también se está notando en las estanterías, aunque no en la misma proporción. Según el Observatorio de Precios de la Junta, con estadísticas hasta principios de julio, el virgen se tarifa en las tiendas a un promedio de 3,28 euros el litro, mientras que la pasada campaña la media fue de 2,93 euros. Estamos hablando de una variación positiva de casi el doce por ciento en términos relativos, cuando en origen la apreciación supera el treinta por ciento. Así estamos. Echar un litro en el carrito está costando ya más de tres euros. Y es que, según diferentes estudios, precisamente el intervalo comprendido entre los 3,00 y los 3,20 euros es el intervalo crítico a partir de cual hay peligro de que los hogares dejen de adquirir olivas y se pasen a otras grasas vegetales más económicas.
Fuente:ideal.es