18 marzo, 2014

Deoleo: España se reboza en el aceite de oliva

El sector oleícola español no encuentra la estabilidad y el sosiego que una potencia olivarera como España requiere para trasladar su dimensión al mercado mundial y la operación que se está fraguando sobre la compañía líder, Deoleo, está conformada por los componentes necesarios como para realizar una mala película. Aprovechando la necesaria recapitalización de las entidades financieras españolas, mediante la venta de participaciones empresariales, fundamentalmente de las antiguas cajas de ahorros, la borrasca empresarial ha empezado a sobrevolar el mundo del aceite de oliva español y se ha dado el pistoletazo de salida a la concentración de todos los ingredientes del gazpacho.
 Veamos los ingredientes: una empresa como Deoleo puesta a la venta, un Fondo Soberano de Inversión propiedad del Estado italiano dispuesto a pujar para recuperar las marcas aceiteras Bertolli o Carapelli y Sasso. Estas marcas, fueron adquiridas hace casi seis años por una empresa familiar como SOS-Cuétara a la italiana Unilever por un importe total de 630 millones de euros cuando el negocio comprado por el grupo de Salazar cerró el ejercicio 2007 con unas ventas de 380 millones de euros y, como colofón, un ministro de Agricultura que puede dejar como herencia antes de volver a su carrera comunitaria, un escenario que nadie quisiera para sí al ser el ministro bajo cuyo mandato, el sector olivarero volvió a manos italianas y, por consiguiente, el mercado mundial del tan preciado líquido.
Una de las cosas que más llama la atención de la operación es la aparición de un   Fondo Soberano de Inversión (FSI) propiedad del Estado italiano, cuando son muchos los que consideraban que los fondos soberanos eran prácticas exclusivas de países como Abu Dhabi, Quatar o China, pero no de países desarrollados en donde cierto tipo de actividades se circunscriben al sector privado.
No es el caso de Italia en donde el Fondo Strategico Italiano, respaldado por el Estado italiano, ha presentado una oferta no vinculante para hacerse con cerca del 30% del capital de Deoleo y recuperar así las marcas de aceite italianas antes mencionadas y que actualmente están en la esfera de Deoleo, empresa sustentada por bancos y cajas de ahorro. La empresa española es también dueña de las marcas como Koipe, Hojiblanca o Carbonell y líder mundial del sector aceitero.
La participación de Deoleo fue puesta a la venta por algunos bancos y cajas españolas que forman parte de su accionariado, entre los que se encuentran Bankia (18,2%), Unicaja (11%), Caixabank (6%), Kutxabank (5,3%)  o BMN (4,85%). Ebro Foods (7%) y Hojiblanca (10%) forman igualmente su núcleo duro.
La posibilidad de que el liderazgo aceitero vuelva a Italia ha convulsionado al sector empresarial español que considera que Italia no es precisamente un país fácil para las inversiones extranjeras y de ello pueden dar fe empresas españolas como Telefónica, BBVA o Inditex, todo lo contrario de lo ocurrido en España con el sector eléctrico o el audiovisual.
La situación de Italia en esta materia no recibe la complacencia de los países miembros de la zona euro que se muestran especialmente duros con la postura italiana y que queda resumido en un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Roma redactado hace pocos años y en donde se puede leer que  "los proyectos de inversión en Italia suelen enfrentarse con una serie de barreras de carácter administrativo, burocrático y en otras ocasiones proteccionista, lo que dificulta considerablemente el start up de las actividades en el país. Particularmente en Italia, los excesivos trámites burocráticos, la escasa flexibilidad del aparato público, así como el problema de la corrupción y el crimen organizado en áreas determinadas, han obstaculizado muchos proyectos de inversión extranjeros, sobre todo en la participación de empresas extranjeras en concursos públicos. No obstante, por lo que se refiere a los concursos y licitaciones, Italia ha realizado ciertos progresos adecuando su sistema a lo establecido por las directivas de la UE. En el ámbito de las operaciones financieras, de especial interés ha sido la aprobación por parte del Consejo de Ministros del decreto para proteger a cuatro sectores estratégicos de inversores extranjeros tras el interés e intento de escalada francesa sobre algunas de las empresas italianas más emblemáticas cómo, Edison por parte de EDF y por último la empresa láctea Parmalat por parte de Lactalis (tras la adquisición de Bulgari por parte de Lvmh). Los sectores que se pretende blindar son energía, defensa, telecomunicaciones y agroalimentario".
La posible compra del 30 % de Deoleo por el FSI coincide en el tiempo con la publicación por la Comisión Europea de los análisis detallados (IDR) sobre los países que el pasado noviembre mostraban desequilibrios potencialmente severos. La Comisión dice que Italia, junto a  Croacia y Eslovenia, experimenta desequilibrios macroeconómicos excesivos y tiene que hacer frente de manera urgente al elevado nivel de deuda pública, a la débil competitividad y al crecimiento de la productividad. Por otro lado debería de hacer un mayor ajuste del saldo público estructural para asegurar un ritmo adecuado de descenso de la deuda pública.
Pero por encima de todo, el asunto Deoleo es la historia de un fracaso empresarial que se resume en una facturación de más de 800 millones de euros y una deuda de 600 millones, en donde aparecen nombres de empresas como SOS, Cuetara, Ebro o de personajes relevantes como los de Salazar, Luque o su presidente actual, Fanjul. Entre todos ellos han demostrado su incapacidad para sacar adelante un proyecto del que se decía iba a conquistar el 35 por ciento del mercado norteamericano o lo que es lo mismo exportar 90.000 toneladas.
Y como telón de fondo, un mundo de cooperativas al que desde hace años se intenta poner orden sin éxito alguno.

Post-it
Los FSI son un instrumento financiero de inversión de propiedad estatal que utilizan parte de sus reservas internacionales o parte de su recaudación fiscal para financiar proyectos empresariales de interés estratégico del Estado y también a adquirir participación en bancos y empresas nacionales y extranjeros. A causa de la crisis del crédito originada por la crisis de 2007, los fondos soberanos de inversión (FSI) adquirieron notoriedad mediática en los rescates de importantes grupos bancarios cotizados en Wall Street como Citigroup o Merrill Lynch, sacando a la luz sus cuantiosos recursos financieros. El más grande, el Investment Authority (ADIA), maneja activos estimados en $875.000 millones, cerca de 3 veces el PIB suizo en 2007 .La toma de posiciones en sectores considerados estratégicos -como el bancario- y la opacidad de su gestión preocupa a algunos gobiernos y organismos internacionales, que empiezan a limitar y regular el margen de maniobra de los FSI.
Fuente: capitalmadrid.com