17 julio, 2013

La fórmula para el emprendimiento rural huele a aceite de oliva



  • Un grupo de mujeres de Pegalájar (Jaén) logra meterse en el mercado de la cosmética desde su pueblo y a través de la red. 
  • Todo empezó con un curso para hacer jabones como lo hacían sus abuelas, con aceite de oliva.

La receta del jabón casero no es un secreto. En proporciones acordes a la cantidad que se desee obtener, se mezclan: sosa caústica, aceite de oliva usado, agua, harina y sal. Mezclar bien y dejar reposar unas horas para que se endurezca. Pero las protagonistas de esta historia sabían que había más posibilidades detrás de esa fórmula que en los pueblos pasa de madres a hijas.
En 1999 después de muchos cursos, algunos orientados a la actividad empresarial, iniciaron uno sobre reciclado de aceite y elaboración de jabones. Después de 100 horas de clase descubrieron que "con el aceite usado sólo se podía hacer jabón para lavar la ropa, ni el monitor (que se vieron negros para encontrarlo) sabía cómo se podía introducir el aceite en los productos que nos quería enseñar”, explican en los documentos sobre su origen como empresa.
Pero había más posibilidades en el aceite de oliva virgen extra y en el ecológico, así que siguieron investigando. Empezaron a hacer mezclas, a experimentar en el laboratorio y a destilar sus primeros productos. Para entonces, las 16 alumnas del curso ya se habían convertido en la Asociación de Mujeres Artesanas Olea. Siete de ellas decidieron apostar por una aventura empresarial que empezaba a cobrar forma. En 2001, después de muchas gestiones, nació la sociedad limitada Olea Cosmética Natural.
La búsqueda de financiación fue uno de los principales escollos y la causa de que dos socias, de las siete iniciales, se descolgaran del proyecto. Fue la etapa más dura. "Lo más bonito es hacer los productos, ver cómo te han quedado, lo bien que huelen", aclara Manuela Herrera, la gerente. De hecho, siguen experimentando con aromas y, en el caso de los jabones, con formas que los hagan más atractivos. Lo más complicado fue sumergirse en el mundo empresarial. "Mi padre es empresario, alguno de nuestros maridos, pero no teníamos ni idea de los complicado que es montar un negocio", admite.
Sobre todo uno que nunca se había acometido antes: la fabricación artesanal de cosméticos, dando novedosas aplicaciones al aceite de oliva virgen extra, pero con métodos de fabricación distintos a los de los grandes laboratorios. Partiendo de sus conocimientos como artesanas, pero trabajando codo con codo con la Universidad de Jaén para mejorar sus fórmulas. En el pueblo "pensaban que estábamos locas, que esto no tenía futuro", explica María Nieves Almagro, administrativa de la empresa.
Intentaron copiar su idea, pero fueron pioneras y se han convertido en una referencia a la que recurrir cuando se impulsan proyectos de este tipo. Manuela argumenta que la clave de la empresa reside "en el trabajo y en el esfuerzo". Las cinco que siguen al pie del cañón buscan como acomodar sus horarios a las necesidades familiares. Funcionan por turnos, "pero cuando hay tarea y hay que venir a deshoras, se viene", aclara Mari Nieves. Ella es la que se ocupa de los pedidos, los envíos, la facturación… "Pero si hace falta, también entro en el laboratorio".
Están en Internet y venden directamente. Cualquiera puede hacer un encargo y le será enviado por correo, pero además están presentes en tiendas especializadas en cosmética natural o en aceite de oliva de toda Andalucía.
Hoy, 14 años después de aquel curso sobre jabones, ofrecen en torno a una veintena de productos que van desde las sales de baño a champús anti-piojos, pasando por cremas solares, aceites para masajes, colonias y, por supuesto, jabón. Por delante tienen dos retos: la crisis y la comercialización. Por ahí van sus esfuerzos porque "llevamos tres años estancadas", dice Mari Nieves, a causa de la primera, lo que limita las campañas para potenciar las ventas. Aún así "vamos pagando y tenemos todos los papeles al día", aclara Manuela.  
En todo este tiempo han cosechado premios y distinciones que han reconocido su esfuerzo, su capacidad de innovación aprovechando los recursos de su entorno, la apuesta por la sostenibilidad, el emprendimiento… "Nos sentimos superorgullosas", afirma Mari Nieves. Pero más que de los premios, de haber logrado convertirse en un modelo de industria artesana, formada íntegramente por mujeres, enraizada en su pueblo (Pegalajar) y volcada en crecer en su entorno ¿Su próximo reto? "Seguir aquí".
Fuente:eldiario.es