04 mayo, 2011

Cuando el fraude se convierte en protagonista, mala noticia

Se multiplican las campañas de desprestigio procedentes de países productores competidores, según publica la revista ORO VERDE, editada por el Grupo EUROPA AGRARIA en el marco de Expoliva 2011.
Flaco favor le están haciendo al aceite de oliva las informaciones que sitúan al fraude en su órbita. No son muchas, aunque sí las suficientes como para desestabilizar al sector y dejar bien a las claras que las cosas no se están realizando del todo bien en él; en un momento, además, donde la calidad debería primar para superar la importante crisis de precios.

La sombra del fraude se instaló con fuerza, y puso en duda la labor del sector oleícola nacional, a finales del pasado mes de noviembre. Un análisis realizado por la Junta de Andalucía en diferentes puntos de venta donde se ofrecía aceite de oliva a precios inusualmente bajos, abrió las cajas de los truenos. Del medio centenar de lotes de aceite virgen y virgen extra analizados en las provincias de Jaén y Córdoba, 24 de ellos contenían un producto de calidad inferior a la que aparecía en el etiquetado. Si bien ello no suponía un riesgo para la salud del consumidor, sí que representaba un engaño a éste. Las reacciones no se hicieron esperar, y aunque la Administración negó que hubiese fraude generalizado en el etiquetado para tranquilizar a consumidores y productores, estos últimos exigieron más controles y sanciones ejemplificantes.

El asunto no quedó ahí. Los envasadores, industriales y cooperativas enviaron una carta al Gobierno en la que responsabilizaron al método de análisis organoléptico de la difícil coyuntura en la que estaba inmerso el sector oleícola, del malestar de los consumidores y del desprestigio de los aceites. En la misiva hablaban de lo subjetivo de un método que lleva vigente desde el año 1991 y que está reconocido por la Unión Europea y el Consejo Oleícola Internacional (COI). Exigieron su paralización. Las consecuencias de esta comunicación no se hicieron esperar, y las denominaciones de origen de aceite de oliva nacionales salieron en la defensa del panel test como método válido para el sector en las dos últimas décadas.

Desprestigio desde fuera
Pero los problemas no sólo han llegado desde ‘casa’. Las campañas de desprestigio están a la orden del día, y provienen de distintas partes del mundo; más aún tras la consolidación del liderazgo exportador de España. En Estados Unidos, la Universidad de Davis sacó a la luz un informe en el que afirmaba haber detactado irregularidades en el contenido del 69 por ciento de las muestras de aceite de oliva virgen extra analizado. Se acusó de fraude a importadores y distribuidores por comercializar aceites de inferior categoría a la indicada.
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