09 mayo, 2016

La resbaladiza lengua del aceite: el virgen extra no existe

La Universidad de Jaén y el Consejo Económico y Social piden a la Real Academia Española que amplíe los significados del aceite de oliva y esta lo rechaza 


A cada español nos tocan por cabeza casi ocho olivos. Somos el mayor productor de aceite de oliva del mundo, más de trescientos millones de árboles plantados en España, cien variedades distintas, pero la lengua del aceite está un poco desatendida. Así lo entendieron la Universidad de Jaén y el Consejo Económico y Social (CES) de la misma provincia, que mandaron un escrito conjunto a la Real Academia Española (RAE) con nuevas propuestas y actualizaciones y éstas fueron rechazadas. La RAE define al aceite de oliva como: «Líquido graso de color verde amarillento, que se obtiene prensando las aceitunas». Para añadir a continuación el aceite virgen como «el obtenido por primera presión en frío».
Para Manuel Parras Rosa, presidente del CES de Jaén y catedrático de Mercadotecnia de la Universidad de Jaén, «faltan definiciones, como la de virgen extra o refinado y las que existen ya se han quedado obsoletas, porque nadie obtiene ya aceite mediante presión». En la petición, firmada también por el rector de la Universidad de Jaén Juan Gómez Ortega, se aducía que en el mercado minorista es posible encontrar tres tipos de aceites de oliva, virgen extra, virgen y de oliva, a secas, así que «cuando decimos “aceite de oliva” no se sabe bien si nos referimos a todas las categorías, al conjunto de los aceites de oliva o a una en particular». De ahí la carta dirigida al director de la Real Academia Española, para acabar con la «jungla idiomática».

Las propuestas

La petición jiennense proponía definir el aceite de oliva virgen extra como «aceite de oliva de categoría superior obtenido directamente de aceitunas y solo mediante procedimientos mecánicos. Sus características organolépticas no muestran ningún defecto. Es el aceite de oliva de más calidad».
A continuación, el aceite de oliva virgen como «aceite de oliva obtenido directamente de aceitunas y solo mediante procedimientos mecánicos. Sus características organolépticas son de calidad inferior al virgen extra». El aceite de oliva lampante como «aceite de oliva no apto para el consumo». El aceite de oliva refinado como «obtenido del refinado del aceite de oliva lampante». Y el aceite de oliva como el que «contiene exclusivamente aceites de oliva refinados y aceites de oliva vírgenes». Para argumentar y motivar sus propuestas incluían como anexo el reglamento de la Unión Europea, que define para todos los países las denominaciones de los aceites de oliva y los de orujo de oliva.

No confundir al cliente

Parras considera que, «dada la importancia del sector en nuestra economía son fundamentales las definiciones y significados de las palabras, entre otras cosas para no confundir al mercado ni a los clientes», de ahí su extrañeza cuando recibió «muy rápido, además», la respuesta de la RAE que no va a modificar, «por el momento», las definiciones actuales de los aceites de oliva ni a incorporar nuevas.
Manuel Parras señala que una de las razones que ha dado la Academia es que «nuestras definiciones son demasiado técnicas», con lo que no está nada de acuerdo en tanto en cuanto lo que proponen «es lo que recogen las normas comerciales», por lo que anuncia que seguirán insistiendo en esta petición ya que sobre todo debe haber «claridad».
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