10 marzo, 2016

Salvados los olivos centenarios de Íllora

Una almazara compra su producción por adelantado y aplaza por cuatro años la 'pena de muerte'

Ha sido 'in extremis'. A pocas horas de que las excavadoras comenzasen a extraer los troncos de los olivos más viejos de la comarca del Poniente, la condena a muerte que pesaba sobre estos árboles, con más de 700 años de vida, ha sido conmutada y aplazada, al menos hasta dentro de cuatro años, tras el acuerdo al que han llegado los propietarios de la finca donde se encuentran y la asociación Argentata, encargada de la promoción y salvaguarda de esta variedad de olivos, que ayer se estrechaban la mano bajo la sombra de uno de estos ejemplares que, por el momento, han logrado salvarse de la tala.
Este acuerdo ha sido posible después de que una de las almazaras de esta zona de la provincia de Granada, Casería de la Virgen, de Alomartes, especializada en aceites de esta variedad, se comprometiese a adquirir la producción de este centenar de árboles durante las próximas tres temporadas, que se convierten en cuatro año porque acaba de recogerse la aceituna de la temporada actual y la primera no comenzará hasta el año próximo.
Según Antonio J. López, gerente de la almazara, no ha sido fácil llegar a un entendimiento, ya que el objetivo final de los propietarios era replantar la finca con variedades que permiten una explotación intensiva para incrementar los resultados económicos que ahora obtienen con los 'Lucio'. El compromiso contempla la compra de la producción al precio y las cantidades que se supone que darían los olivos intensivos. Esto significa que se pagará por la teórica compra de 15.000 kilos de aceitunas cada temporada al precio de mercado, cuando en realidad la producción de los 'Lucio' no superará los 6.000 kilos.
Para los responsables de la almazara, la única posibilidad de rentabilidad la inversión es que haya un compromiso por parte de la sociedad a la hora de adquirir un aceite que será más caro de lo normal porque además de su mayor calidad, procede de unos olivos muy especiales, los padres de los olivos andaluces, y que han sido salvados de la tala con la esperanza de que los ciudadanos se vuelquen en ellos y se pueda mantener ese acuerdo muchos años más. «Se trata de un método para poder garantizar la 'pensión de jubilación' a estos olivos que forman parte de la historia de la provincia de Granada», afirma Antonio J. López, que desde que se conoció el posible fatal destino de los olivos ha recibido numerosas peticiones de personas y empresas para buscar una solución. No era posible la venta de la finca, como habían propuesto algunos inversores, ya que la propiedad tiene todo el derecho a mejorar su explotación. Otras soluciones pasaban por el traslado de los árboles, pero la operación de extracción es demasiado cara y no podrían salvarse todos los ejemplares. De esta forma solo la compra de su producción a precios de olivos intensivos, garantiza su supervivencia.
Fuente:ideal.es