15 diciembre, 2014

El elixir mediterráneo, el aceite de oliva, escaseará este año por el mal tiempo y las plagas

El aceite de oliva, una gracia de los dioses del Mediterráneo que según los científicos alarga la vida, escaseará este año por el mal tiempo y las plagas.
La pésima cosecha de aceitunas este año en Italia, así como en gran parte del sur de Europa, amenaza no sólo la supervivencia de algunos cultivos sino también la posibilidad de comprarlo a un precio asequible. Los precios al por mayor del aceite de oliva se disparan y los consumidores a lo largo y ancho del planeta seguramente tendrán que pagar más por este producto básico de la dieta mediterránea, cuyas bondades destacan tanto los 'gourmets' como los nutricionistas.
En Italia, la Toscana y la Umbría, en cuyas señeras colinas se produce un aceite extravirgen de aromas sutiles, se han visto particularmente afectadas por el mal tiempo que imperó durante el último verano. En el sur del país, una bacteria procedente de América del Sur está siendo muy dañina para los olivos.
En España, productora el año pasado de la mitad del aceite de oliva que se comercializó en el mundo, se dio una combinación fatal entre la sequía y bacterias que afectaron a los olivares, lo que puede provocar que la cosecha de este año alcance a sólo la mitad del anterior.

- La mosca del olivo -
En el corazón de Italia, donde algunos aceites presentados en botellas de lujo son degustados como los grandes vinos por los especialistas, es la mosca del olivo la que pone en peligro la producción.
En Fiesole, Toscana, la prensa sofisticada de Cesare Buonamici debería trabajar a pleno ritmo hasta Navidad, pero las instalaciones están en reposo a falta de aceitunas que exprimir. "Nuestra producción se dividió por dos", explica este veterano ingeniero.
Según el Consejo Internacional de la Oliva, los precios de las aceitunas al por mayor han aumentado ya un 37% desde 2013, pero Buonamici estima que la subida del precio del aceite al consumidor podría superar el 60%.
La situación es la misma un poco más al sur, en la finca de Tenuta Ronci, donde se cultivan el olivo y la vid. "Éste es todo el aceite que nos queda, y es del año pasado", explica Federico Leszczynski, mostrando con amargura una botella medio vacía en una mañana brumosa de invierno. "Este año no producimos ni una sola botella", añade.
Leszczynski es el agrónomo de la finca, que cuenta con unos 1.700 árboles en poco más de 4 hectáreas de terreno, que en las buenas cosechas producen hasta unas 10.000 botellas de medio litro de un aceite extravirgen que se venden a 8 euros cada una. "En nuestro caso (la pérdida) será del 100%. Tomamos la decisión de no producir aceite este año, porque la cantidad de aceitunas útiles en los árboles era tan pequeña que no valía la pena cosecharlas", comenta.
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