24 noviembre, 2014

La montaña rusa de los precios del aceite de oliva

El olivar tradicional es vecero. "Año y vez", decían nuestros mayores para aludir a la alternancia de unos años de grandes cosechas y otros en los que el árbol se recuperaba produciendo muy pocas aceitunas. En la campaña pasada (2013/2014) hubo una cosecha récord, que en Córdoba produjo 362.059 toneladas de aceite de oliva, con el dato interesante de que se ha vendido casi en su totalidad, aunque los precios fueron cayendo hasta situarse en 1,97 euros el kilo en origen en mayo de este mismo año. Las previsiones de esta campaña son de una mala cosecha, que no superará en Córdoba, según los aforos realizados por la Junta y por el sector, las 147.000 toneladas. Ante lo que se avecina, el mercado ha reaccionado con anticipación, y los precios en origen han iniciado una escalada que ha situado la cotización del kilo de aceite de oliva en 3,3 euros para las producciones de mayor calidad. La subida no se ha trasladado todavía al producto final, pero lo hará pronto, con un efecto nefasto sobre la proyección de futuro del producto, pues, como denunciaba el viernes en Córdoba el consejero delegado de Deoleo, Jaime Carbó, el encarecimiento desanimará a los nuevos consumidores captados por las bondades y excelencia del aceite de oliva, que regresarán a otras grasas vegetales, como el girasol.
Pero la montaña rusa en la que están subidos los precios del aceite de oliva no solo se da en los mercados primarios, aunque estos se ven afectados por la concentración de la industria, que marca los precios, ya que en Córdoba es difícil que la pequeña industria envase más del 8% de la producción provincial. Como ejemplo basta decir que un 30% del aceite de oliva que envasa Deoleo procede de Córdoba, aunque al menos está industria trabaja desde su fábrica local de la antigua Carbonell. Hay, además, otros factores. Muchas grandes distribuidoras juegan con el precio del aceite como gancho para los consumidores, que, cuando lo han pagado a 2 o 3 euros el litro en el lineal, no conciben adquirirlo al costo que le corresponde (habría también que investigar el verdadero contenido de algunas botellas que se venden con la etiqueta de virgen extra) y dejan de consumirlo. Así, entre las oscilaciones del mercado en origen y las ventas a pérdidas, se perjudica todo el esfuerzo realizado en la excelencia del producto, la investigación y la mejora de la calidad.
El sector lleva años debatiendo la posibilidad de regular de alguna manera estas oscilaciones. Ello requeriría una sólida unidad entre los productores que permitiera negociar alianzas con las grandes envasadoras para homogeneizar los precios y evitar estas situaciones que propician la especulación y la incertidumbre, lo que impide avanzar en la profesionalización de los olivareros y en el concepto empresarial de las explotaciones agrarias. Hace años se viene avisando de que las ayudas europeas, que salvan la rentabilidad durante los años de bajos precios o baja producción, desaparecerán, pero los productores no parecen preparados para lo que se avecina. Es necesario actuar, con apoyo de la Administración, para regular el mercado y conseguir que una de las mayores riquezas de Córdoba se asegure su futuro.
Fuente:diariodecordoba.com