06 febrero, 2013

Prepárense para el subidón del aceite de oliva


Llego a la realidad del aceite de oliva español a través de un post colgado por Ed Dolan en la web de Roubini, EconoMonitor. En él, el autor se hace eco de cómo los precios en origen se han disparado un 75% desde mediados de 2012, un incremento que antes o después se puede trasladar al consumidor final, con el consecuente impacto para su bolsillo.

Tal y como señala Dolan, son factores de oferta y demanda, ajenos a cualquier tipo de especulación financiera, los que en esta ocasión están detrás de la subida.

Así, por el lado de la oferta y después de dos cosechas récord, en España la campaña 2012-2013 -que se está terminando de recolectar- está siendo terrible debido a las heladas, primero, y la sequía, después, que afectaron en primavera y verano a las mayores zonas olivareras, en especial a la provincia de Jaén. No sólo la cuantía recogida va a caer radicalmente (de 1.400.000 toneladas a alrededor de 600.000), sino que la extracción de aceite por kilo de aceituna se reducirá sustancialmente.

Con una cuota mundial que, en términos efectivos, se sitúa por encima del 50% -si se incluyen los aceites españoles comercializados por otros estados como propios-, el impacto de la falta de materia prima española sobre el suministro global es sustancial. Más aún si se tiene en cuenta que España exporta cerca de la mitad de lo que elabora anualmente.

A este factor coyuntural, el del tiempo, se une un problema estructural del olivo jienense al que hicimos referencia hace tiempo ya en un muy revelador Valor Añadido: la falta de adaptación a los nuevos modelos de explotación en términos de densidad, riego y recogida (V.A., "La España de Zapatero pierde aceite", 27-09-2011).

Cualquier intento de modernización se ha visto frenado en estos tres últimos años por una cosechas récord que, al contrario de lo que ocurre en la actualidad, destrozaron los precios interiores (favoreciendo, no obstante, la exportación y el consumo), liquidaron la rentabilidad de las explotaciones (sobredimensionadas en busca de las correspondientes subvenciones) y desincentivaron las inversiones.

De aquellos barros vienen los lodos de esta volatilidad que ha llevado, en campañas sucesivas, a escenarios extremos y antagónicos.

A escala mundial, y entramos ya en el ámbito de la demanda, el triunfo de la dieta mediterránea ha provocado que las compras de aceite de oliva crezcan significativamente en países como Estados Unidos, donde se espera un incremento interanual de su consumo del 9%, imposible de satisfacer por los productores locales.
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