21 diciembre, 2012

España, el mayor exportador de aceite de oliva del mundo

El sector logra récords de exportación, abre mercados en China, India y México, y sube las ventas en España

El sector del aceite de oliva ha hecho un considerable esfuerzo para convertir a nuestro país en referente mundial. Durante los últimos tres años ha acometido una campaña de promoción para aumentar el consumo de este producto, no solo en los países de nuestro entorno, sino en otros continentes. Los resultados han sido un éxito.
Esta iniciativa ha corrido a cargo de la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español, el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea y ha llegado a más de 25 millones de ciudadanos de España, Reino Unido, Francia, Bélgica y Holanda. Tras este periodo, el resultado, según la Interprofesional, no ha podido ser más positivo, ya que el consumo de aceite de oliva se ha incrementado en este periodo un 6,71% en Francia, un 11% en Reino Unido y mil toneladas adicionales en Bélgica y Holanda.

España es en la actualidad el mayor exportador mundial de aceite, llegando a más de 140 países. Los principales destinos son Italia, Portugal, EE.UU., Francia, Reino Unido, China, Japón, Australia y Brasil. El gigante asiático ha sido la gran apuesta del sector español, ya que apenas se consumía en ese país; sólo en el último año ha duplicado sus importaciones y la práctica totalidad de éstas son de procedencia nacional. Otros mercados como México e India han tenido también muy buena acogida. Los envíos en estos dos países se han incrementado notablemente y presentan un alto potencial de penetración de nuestro aceite al tratarse de países emergentes con un porcentaje importante de su población que tiene capacidad económica para comprar aceite de oliva.

Las ventas de aceite de oliva a granel, aunque todavía son considerables sobre todo en Italia y Portugal, van disminuyendo cada año en beneficio del aceite embotellado, lo que proporciona un mayor valor añadido y beneficio para el productor y la industria.
En nuestro país, el logro ha sido, si cabe, aún más importante por tratarse de un mercado más maduro y consolidado, y pese a la crisis se ha aumentado el consumo de aceite de oliva en 35.000 toneladas en el último año y 50.000 toneladas en los últimos tres, lo que supone un aumento del 9,7%.
Respecto a las ventas de aceite de oliva virgen extra se han disparado en los últimos años, ganando terreno al consumo de aceite refinado, al igual que su producción, una de las grandes apuestas del Interprofesional del Aceite de Oliva, asegura su gerente, Teresa Pérez.

El Ministerio de Agricultura mantiene unos estrictos y rigurosos controles en todos sus aspectos. En su faceta productora existe un censo de árboles y hectáreas totalmente documentado mediante fotografías aéreas y un sistema de geolocalización de los olivares.
En cuanto a su calidad, no sólo se realizan los pertinentes controles químicos, sino también organolépticos: un panel de cata homologado decide si un aceite recibe la categoría de virgen extra o solamente virgen. Calidad que está presente en todo el proceso, desde la recolección, que se lleva a cabo en el momento idóneo, pasando por la rapidez en su transporte a la almazara para que no pierda propiedades.

Para la obtención del aceite de oliva virgen extra se somete, tras la molienda, a un proceso de centrifugación o presión en frío (no más de 27 grados para que no pierda oligoelementos, principalmente polifenoles) en un decanter, con sistemas de dos o tres fases para separar los subproductos: alperujo o alpechín, respectivamente. Finalmente es sometido a varios procesos de decantación para dejar reposar el aceite a fin de eliminar impurezas, proceso que suele durar entre siete y quince días.

En nuestro país existen 260 diversidades de olivos que dan lugar tanto a aceites monovarietales como a mezclas que permiten, al igual que los vinos, asociar las cualidades y sabores complementarios de distintas variedades. Las más extendidas son Picual, Arbequina, Hojiblanca y Cornicabra.
Fuente:abc.es