25 enero, 2012

Los aceites de oliva españoles, más baratos que los italianos, griegos y tunecinos

El kilogramo de virgen extra se vende en Italia a 2,51 euros en origen, mientras que en España se comercializa a unos escasos 1,83 euros 
Por muy odiosas que resulten las comparaciones, sobre todo para los que normalmente salen peor parados, siempre vienen bien para comprobar si hay margen para mejorar o empeorar. En el tema del aceite de oliva hay mucho que cotejar. Los precios de las diferentes naciones productoras, por ejemplo. Fijémonos en los extras, que son los que teóricamente se valoran mejor y aportan más valor añadido para el agricultor. Pues bien, abróchense los cinturones que vienen curvas. Mientras que los agricultores italianos están percibiendo 2,51 euros por kilogramo, los jienenses se tienen que conformar con 1,83 euros. Un 27 por ciento menos. Pero no se crean que los agravios quedan ahí. Si nos vamos 'un poco' más hacia el Este, hasta Grecia, observamos que, igualmente, la brecha es ciertamente significativa. Los olivareros helenos están percibiendo a razón de 2,15 euros por kilogramo. Y la cosa no queda ahí. Hasta los tunecinos reciben más, 1,88 euros por kilogramo, con la importante apostilla de que el margen de beneficios es más amplio porque buena parte de sus explotaciones son superintensivas y con menos costes.
 ¿Por qué?
 ¿Cómo se explican estas diferencias tan abismales? La primera razón está clara. En España se producen 1.400.000 toneladas, mucho más que la suma de las cosechas de Italia, Grecia y Túnez. Aquí hay más oferta que demanda, mientras que la situación en los otros tres países es exactamente la contraria. De hecho, ellos -fundamentalmente Italia- nos compran con fines exportadores. Otro factor es la extrema atomización de un sector que sólo en Jaén cuenta con 330 fabricantes. Y que, de dos años a esta parte, está todavía 'más vendido' ante los apremios de liquidez, lo que se traduce en menor capacidad para 'imponer' tarifas. Y hay un tercer vector que conviene tener en cuenta. En Italia la cuota de negocio que acapara la línea blanca supone tan sólo el 17 por ciento, mientras que en España estamos ya en el 65 por ciento. Esto es clave. Frente a la cultura marquista, aquí los grandes distribuidores, con sus enseñas propias, utilizan el 'oro verde' como reclamo, lo que acarrea una devaluación que está haciendo un daño enorme a los productores. Mientras tanto, las cotizaciones medias del producto han mejorado algo en los últimos siete días. El extra se está comercializando en origen a 1,833 euros por kilogramo, por encima del límite de almacenamiento (1,779), pero muy por debajo del umbral de rentabilidad (2,20-2,40 euros). En las otras calidades el escenario es más preocupante. Tanto en el caso de los vírgenes, que están saliendo a 1,651 euros, como los lampantes, a 1,552 euros, estaríamos por debajo de los mínimos que significarían la intervención de Bruselas.
Fuente:ideal.es