25 noviembre, 2011

Aceite de oliva, etiqueta de "alimento saludable"

Las etiquetas del aceite de oliva podrían incluir declaraciones sobre su beneficio en el mantenimiento del colesterol y del estrés oxidativo


Los ácidos grasos monoinsaturados y la vitamina E antioxidante, que mantiene estos efectos al entrar en contacto con otros componentes también antioxidantes (como los carotenoides y los polifenoles), son compuestos naturales del aceite de oliva, más abundantes en la variedad "virgen extra". ¿Pero cuántos beneficios reconocidos tiene este producto para la salud? Numerosos estudios epidemiológicos y clínicos han demostrado el estrecho vínculo entre el consumo de este alimento y la mejora de marcadores de la salud cardiovascular (LDL-colesterol, HDL-colesterol, marcadores inflamatorios). No obstante, deben convertirse en evidencia suficiente para que lo admita la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y se puedan utilizar declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en su etiquetado.
La legislación europea sobre etiquetado obliga a un largo proceso de verificación, por lo que se estudia que la EFSA admita que un producto con un aporte calórico tan elevado como el aceite, pero con numerosas virtudes nutricionales, se catalogue como saludable. Es posible que en un futuro cercano las etiquetas del aceite de oliva puedan incluir mensajes que aludan a su contenido en ácidos grasos monoinsaturados y su buena relación con el colesterol, así como que sus polifenoles ayudan a prevenir el estrés oxidativo.
La etiqueta de "alimento saludable" se resiste
El I Congreso Médico Aceite de Oliva, Nutrición y Salud, celebrado hace unos días en Madrid, analizó las últimas evidencias científicas y la situación de las alegaciones de salud y nutrición. En palabras de José López Miranda, del Centro de Excelencia en Investigación sobre el aceite de oliva y salud (CEAS), resulta paradójico que en un país como Estados Unidos las autoridades sanitarias permitan indicar, desde hace una década, que los aceites de oliva son un producto cardiosaludable, mientras que el principal continente productor de aceites de oliva no pueda indicar estas evidencias en la promoción y etiquetado del producto.
Desde el CEAS dirigen proyectos en distintas líneas de investigación en relación a la capacidad preventiva (e incluso curativa) del aceite de oliva, si bien no es la única institución u organismo que centra sus estudios en destacar las virtudes nutricionales y protectoras del aceite de oliva sobre otros tipos de grasas de condimentación.
En lo relativo al etiquetado, para que un alimento pueda llevar en él mensajes que aludan a aspectos destacados sobre sus propiedades nutricionales y saludables, la EFSA establece que se demuestren las funciones atribuidas con pruebas científicas de acuerdo al Reglamento 1924/2006.
Aceite de oliva y salud cardiovascular
El estudio Predimed (Efectos de la Dieta Mediterránea en la Prevención Primaria de la Enfermedad Cardiovascular) ha evidenciado los efectos positivos y protectores de la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra (o con frutos secos) en personas con alto riesgo cardiovascular (muerte de origen cardiovascular, infarto de miocardio y/o accidente vascular cerebral), en comparación con una dieta baja en grasas.
Por su parte, la EFSA concluye que el efecto positivo demostrado del aceite de oliva sobre las concentraciones sanguíneas de LDL-colesterol atienden a su composición de ácidos grasos monoinsaturados. Según el organismo oficial, no cabe atribuir efectos beneficiosos sobre el colesterol a otros componentes naturales del aceite de oliva como los polifenoles antioxidantes.
Aceite de oliva y protección del daño oxidativo
Los efectos reivindicados al aceite de oliva son: "reduce el estrés oxidativo", "propiedades antioxidantes", "metabolismo de los lípidos", "actividad antioxidante, que protege las células del cuerpo y el colesterol LDL de los daños oxidativos" y "propiedades antioxidantes". El panel de expertos de la EFSA concluye que hay una relación causa-efecto establecida entre el consumo de polifenoles del aceite de oliva (estandarizada por el contenido de hidroxitirosol y sus derivados) y la protección de las partículas de LDL del daño oxidativo.

El Grupo considera que con el fin de llevar el reclamo, se deberían consumir a diario 5 mg de hidroxitirosol y sus derivados (complejo oleuropeína y tirosol), dosis que puede proporcionar una cantidad moderada de aceite de oliva, fácil de consumir por la población general en el contexto de una dieta equilibrada.

Desde el CEAS, las líneas de investigación sobre las propiedades beneficiosas protectoras y curativas del aceite de oliva van más allá del área cardiovascular. Analizan los efectos positivos en enfermedades crónicas y degenerativas como la diabetes, el cáncer o el propio proceso de envejecimiento.
DESAYUNO CON ACEITE DE OLIVA
El aceite de oliva no se debe relegar a mero condimento de los platos, aunque no deja de ser el complemento idóneo tanto por su destacado y apreciado sabor, como por sus reconocidas y evidentes bondades nutricionales y saludables. Es el caso de las tostadas de pan con aceite de oliva, a las que se puede dar un toque sabroso y diferencial si se aromatizan con ajo o con finas hierbas. Si las tostadas se acompañan, hay que apostar por un complemento de calidad en la dieta, como el jamón serrano, el queso fresco, un poco de atún y anchoas o una tortilla francesa, u optar por complementos vegetales como el tofu. El toque dulce se lo puede dar el azúcar adicionado a las tostadas o la miel, por lo que se pueden relegar estas propuestas para momentos especiales.
Una práctica saludable es emplear aceite de oliva virgen para elaborar dulces típicos de desayunos o meriendas, como magdalenas caseras o todo tipo de bizcochos (manzana, pera y nueces; mandarinas; almendras, avellanas y pasas; moras; piñones; yogur...).
Fuente:consumer.es
Por MAITE ZUDAIRE